Disfrutar y entender el arte de Joan Miró

Joan Miró es uno de los artistas españoles más cuestionados. Su particular visión de la vida y del arte, han hecho que su obra se encuentre entre el límite de la admiración y la repulsión…

 

No, la obra de Joan Miró no puede ser realizada por un niño de cinco años. Sin embargo éstos la llegan a comprender mejor que nadie. La pureza del espíritu infantil, su naturalidad y la ausencia  de prejuicios les otorga de la libertad necesaria para entender el universo de este artista. Un genio fiel defensor de la infancia como sinónimo de paraíso, como el lugar donde el hombre es más humano que nunca, donde se encuentra con su verdadera esencia, a veces caprichosa, pero siempre sin maldad…

Pinceladas biográficas sobre Joan Miró

Joan Miró i Ferrá nace en Barcelona el 20 de abril de 1893 y muere el 25 de diciembre de 1983.

Estudió comercio por deseo de su padre quien conocedor de las habilidades artísticas de su hijo, le permitió ir a clases nocturnas en la Escuela de la Lonja (Escuela de Artes y Oficios de Barcelona) .

A los 16 años y debido a la enfermedad del tifus tuvo que retirarse a la casa que su familia tenía en Montroig. A partir de entonces se dedicó exclusivamente a su verdadera pasión: la pintura.

Tras superar la enfermedad regresó a Barcelona donde se matriculó en la academia de arte dirigida por Francesc d Assís Galí. Allí conoció las tendencias artísticas más vanguardistas del momento. Disciplinas que le inspiraron y sirvieron como base en su larga trayectoria. Unas semillas, que abonadas con la genialidad del autor, dieron su fruto en todas y cada una de las disciplinas y movimientos con los que experimentó.

En 1929 se casa con Pilar Juncosa con quien se instaló en París y con quien tuvo su única hija, Dolors. Pocos años más tarde regresa a España residiendo de manera intermitente en Barcelona, Mallorca y Montroig.

En 1936, huyendo de la Guerra Civil Española, regresa a París donde reside hasta las vísperas de la II Guerra Mundial. En 1939 se establece en Normandía, donde permaneció hasta 1940, año en el que decidió regresar a España  para establecerse finalmente entre sus dos patrias: Cataluña y Mallorca. Traslados que ocasionaron al autor un fuerte sentimiento por la tierra y la naturaleza.

Un amor que expresó en multitud de sus obras convencido de que las personas adquirían las energías de la tierra que pisaban, al igual que los árboles de sus propias raíces. Idea que podemos ver en este cuadro La Masía (1921-1922)en el que representa la casa que su familia poseía en Montroig. En él observamos un árbol situado en el centro que se adentra en un agujero negro como fiel reflejo de esta idea  tan arraigada en Miró, acerca del gran poder que posee la tierra a la hora de iluminar y de trasformar la realidad. También mención a la multitud de utensilios de labranza que representa de manera minuciosa y donde vuelve a quedar claro su gran pasión hacia la  vida rural.

Retrato de la personalidad de Joan Miró

Joan Miró i Ferrá mantuvo durante todos los días de su vida una lucha constante por su libertad. Su arma: el arte. Una herramienta cuya finalidad era la liberación de la mente del hombre de todas las restricciones, prejuicios y  tradicionales que la esclavizan. De esta manera,  y a través de un lenguaje muy personal, Miró  cuestiona  y pone patas arriba la religión, la moralidad, la familia y la patria.

 Algunas de las principales características de la obra de Joan Miró

  • En sus composiciones muchos de los elementos aparecen como formas sostenidas sobre el lienzo.
Pájaro, pareja de personajes, estrella (1942)

  • Predominio de los colores simples y planos, especialmente el rojo, el azul y el amarillo. El azul habla de su pasión por el Mediterráneo, que también escenifica con soles, lunas y estrellas. Y el rojo simboliza España y la mujer.
Coito bajo la luna. La bañista (1925) 

Mujer española (1972)

  • Uso del omnipresente trazo negro que actúa como intercomunicador y aporta coherencia entre las partes que flotan. En muchas de sus obras también representan su preocupación por España, inmersa en ese momento, en la dictadura franquista.
Mujer y pájaro en la noche (1967) 

Pájaros en un paisaje ( 1969-1974) 

  •  A menudo perforaba los ojos de las cabezas que pintaba. Detalle que simboliza su pasión por adentrarse en el subconsciente del alma.
Cabeza y araña (1925) 

  • “Asesinaba la pintura” comprando cuadros en mercadillos para luego pintar encima de ellos.
Personaje en un paisaje cerca del pueblo (1965) 

  • Los volcanes muestran su deseo de resurgir de las cenizas.
El ojo azul del volcán (1981) 

Los primeros experimentos de Joan Miró

Fauvismo

Los fauves no quieren representar las cosas como las ven sino como las sienten. Motivados por la fuerte emocionalidad que otorgan a cada uno de los objetos, éstos se crean a través de grandes pinceladas negras e intensos colores en su interior.

Norte-Sur ( 1917)  

Considerada una gran obra maestra dentro de los primeros bodegones de Miró, en él aparecen varios objetos con una fuerte carga ideológica:

  • El botijo con sus dibujos arabescos.
  • El monedero con las  banderas de Francia y Alemania que compró a un preso mientras ejercía de guardián durante su servicio militar en la cárcel Modelo.
  • El jilguero: un pájaro asustadizo, débil y pequeño que supera sus miedos para enfrentarse al mundo.
  • Las tijeras como sinónimo de la agresividad vanguardista cuyo principal objetivo es romper con las normas establecidas.
  • El rótulo Nord-Sud  que incorpora la nueva experiencia de la escritura sobre la pintura.

Cubismo

Para los cubistas todos los elementos nacen de formas geográficas básicas y se pueden simplificar a la mínima expresión.

Siurana, el pueblo y Prades, una calle (1917)

Experimento personal de Joan Miró al mezclar la geometría de los cubistas con los colores fauvistas. Miró nunca se etiquetó dentro de ninguno de los movimientos de vanguardia, sin embargo, cogió varias de sus principales características. Peculiaridades que desarrolló bajo su sello personal. Tanto en la obra de Siurana, como en Prades, vemos referencias a Cézanne y Van Gogh.

Siurana, el pueblo

Prades, una calle

Época surrealista de Joan Miró

A partir de la década de 1920 Miró empieza a relacionarse con el movimiento surrealista francés (André Masson, Max Ernst, Jean Arp) que le influye enormemente en su trabajo. Sin embargo, Miró no puede clasificarse como un surrealista al uso ya que este nunca pinta sueños.

Además, poco a poco empieza a alejarse de la representación real de las cosas que sustituye por líneas, formas y colores que trasmiten los sentimientos que se esconden detrás del nuevo vocabulario de sus amigos surrealistas: el inconsciente, la fantasía y el sueño.

Miró pasó hambre en su juventud y durante su madurez practicó el ayuno voluntario. Hábito que le llevaba a sufrir desmayos y alucinaciones. Experiencias que comparaba con  las prácticas de un tirador de arco japonés: concentración, tensión, relajación y abandono. Distintas fases que le llevaban a un estado de trance que le ayudaba a trasmitir su particular mundo interior.

Carnaval de Arlequín ( 1924-1925) 

Se considera la primera obra en la que el autor usa el lenguaje de los sueños para transformar aquello que es real e introducirlo en un universo propio estrictamente pictórico.

Según el propio Joan Miró “intentaba plasmar las alucinaciones que me producía el hambre que pasaba. No es que pintase lo que veía en los sueños como entonces propugnaban Bretón y los suyos, sino que el hambre me provocaba una especie de tránsito parecido al que experimentaban los orientales”. Alucinaciones que le llevaron a plasmar el estudio que su amigo, el escultor Pablo Gargallo poseía en la calle Blomet de París y que le cedía en sus ausencias.

En este espacio real, en el que coloca una ventana desde la que se ve la Torre Eiffel, Miró plasma todas aquellas imágenes que su débil estado anímico le producían. Objetos que flotan en el aire y que el pintor coloca de manera desordenada intentando trasmitir un ambiente festivo. Entre tanta confusión, dos figuras adquieren protagonismo: un arlequín con bigote y un autómata que toca la guitarra. A la vez, aparecen varios de los elementos que forman parte del universo más íntimo de Joan Miró:

  • Los insectos por los que sentía verdadera pasión.
  • Ojos que representan la presencia humana.
  • La escalera como símil de huida y elevación.
  • La tierra con la que Miró exterioriza sus ansias por destacar.

Perro ladrando a la luna (1926) 

Joan Miró muestra de manera irónica la idea del temor colectivo ante lo desconocido. Una fábula convertida en cuadro donde un perro que ladra a la luna (imagen real) puede desafiar a la constelación con tan sólo subirse a unas escaleras (imagen ficticia). Unas figuras que aparecen sobre un fondo prácticamente plano simulando ser un collage.

En esta etapa sus títulos empiezan a tener gran importancia para la comprensión de la obra. A modo de pequeños versos nos indican el camino que hemos de llevar para su entendimiento. La poesía y la pintura se unen en muchas ocasiones gracias a la burla.

Interiores holandeses (1928) 

Los Interiores holandeses  es una serie de tres pinturas inspiradas en las obras de dos pintores holandeses. Pinturas clásicas que reinterpretó  y transformó para representarlas de acuerdo a su propia fantasía con  formas y técnicas del surrealismo abstracto.

Interior holandés I es una reinterpretación de la obra  El tañedor de laud (1661) de Martensz Sorgh.

 Interior holandés II es una versión de Niños enseñando a bailar a un gato (1665) de Jan Steen.

Interior holandés III, la pintura más compleja, está inspirada en varias obras también de Steen: El corral de aves (1660), Joven mujer en el baño (1659), Mujer enferma de amor (1660), Mujer enferma y un doctor (1660) y Mujer en el tocador (1661-1665).

Constelaciones (1940) 

En agosto de 1939, un mes antes del inicio de la II Guerra Mundial, Miró abandona París y se instala en Normandía donde empieza la serie de las Constelaciones que continuará en Palma y Montroig. Una serie de veintitrés pinturas con las que expresa  su profundo deseo de huir. “Sentía un profundo deseo de huir. Me encerré deliberadamente en mí mismo. La noche, la música y las estrellas empezaron a tener un papel decisivo en mi pintura.”

Técnicamente son composiciones  creadas sobre un fondo de color claro sobre el que va colocando figuras de manera improvisada, hasta llenar la superficie formando un mundo de seres en comunión con el cielo.

Otros experimentos de Joan Miró: escultura y cerámica

A partir de los años 50 Miró se centró en la en la escultura y en la cerámica. Disciplinas que le sirvieron para traspasar sus ideas de una dimensión plana a otra tridimensional. En ellas utilizaba objetos encontrados que unía de manera visualmente metafórica y poética.

Para Miró los objetos se creaban, aparecían o pertenecían a una historia o a una tierra. Así conseguía anular su condición de meros objetos y los convertía en protagonistas. Unos protagonistas que, según Miró, aparecían por azar o de manera accidental.

En esta época también mostró predilección por el bronce puro, por sus grietas, sus accidentes y su textura áspera. Unas peculiaridades que, para él, evidenciaba  la realidad de la vida y que le sirvieron para experimentar con las diversas sensaciones que un mismo material puede ofrecer.

De ahí que la cerámica también fuese una de sus mayores fuentes de inspiración. La composición de las pastas, tierras, esmaltes, colores… hacían que se emocionara con lo imprevisible de las reacciones caprichosas de la sustancia cuando se someten al fuego.

La Escultura de Joan Miró

Para Miró, cualquier objeto como parte integradora de una escultura, cambia de significado gracias a su forma específica y a su disposición dentro de la obra.

Personaje con Paraguas (1931)

 

Realizado con madera, hojas secas y paraguas

La caricia de un pájaro (1967)

 

Cerámica y murales de Joan Miró

Mural para la Unesco (1955) 

Realizado junto a su gran amigo Josep Llorens Artigas para la sede de la Unesco en París.

Los autores representan la figura del sol y la luna, constantes en la obra de Miró que representa el principio femenino y el masculino: la noche y el día. Dos contrarios que se complementan y se necesitan.

La obra más rompedora de Joan Miró a  los 81 años

En 1974 el Gran Palais de París le dedicó a Joan Miró la gran retrospectiva de su vida. Acontecimiento que aprovechó para realizar una de sus obras más significativas y que resumen el verdadero espíritu de su obra: la transgresión.

A sus 81 años Miró realizó una serie de lienzos que posteriormente quemó. Un verdadero asesinato poético. Una respuesta personal y radical que hablaba del espíritu revolucionario de Mayo del 1968 y que a la vez criticaba  la mercantilización del arte.

Lienzo Quemado

Lugares para acercarnos al universo de Joan Miró

Fundación Pilar i Joan Miró en Palma de Mallorca.

Museo Reina Sofía  en Madrid.

Espacio Miró en Madrid.

Centro Pompidou en París.

MOMA en Nueva York.

Estas son sólo unas pequeñas pinceladas y apuntes sobre este gran genio. Con ellas espero haberos animado a querer acercaros a este artista. No tiene porqué gustaros, pero si que espero haberos acercado a algunas de sus características principales.

Afortunadamente nos ha dejado un largo legado de obras. Os animo a seguir explorando y me contéis.

 

 

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