Obras que están en un museo y no sabes el porqué (Parte 2) 

En el pasado post analizamos algunos de los motivos que pueden hacer que una obra, rechazada por la mayoría, pueda terminar siendo una de las más codiciadas y aplaudidas por los expertos en arte.

Vimos no sólo que la parte estética no influye, sino que a veces ni se tiene en cuenta… De ahí, que sean otros valores los que tomen la relevancia a la hora de calificar, etiquetar y valuar…

Hoy, y para zanjar el tema, hablaremos de algunas obras más y volveremos a plantearnos ¿por qué está esto en un museo? 

Empezamos con “Mi Cama” de Tracey Emin.  (1998)

Mi Cama de Tracey Emin 

Cama deshecha y rodeada de desperdicios materiales y orgánicos.

En 1999  fue nominada a los Premios Turner y expuesta en la reconocida Galería Tate. Finalmente no ganó, pero este acontecimiento y la polémica que suscitó, supuso la fama internacional de su autora.

Fue comprada por el coleccionista Charles Saatchi, padrino del Movimiento Young British Artists, por 150 mil libras.

En 2014  fue subastada por 2,2 millones de libras a un coleccionista alemán, quien ha realizado un préstamo de diez años a la Galería Tate, donde ahora se exhibe.

Significado de “Mi Cama” de Tracey Emin

 

Muestra el colapso y la crisis emocional que la autora sufrió en 1993 tras una ruptura emocional. Durante días permaneció tirada en la cama de su casa, sin querer comer, sólo bebiendo vodka, completamente deprimida y buscando consuelo en el alcohol y las relaciones sexuales. Momento de extrema depresión y decadencia que llevó a la artista ha hacerse una fuerte autocrítica y posteriormente, a motivarse para seguir adelante.

La obra muestra este trance autodestructivo  y a la vez de impulso, a través de una cama desecha, rodeada de ropa interior manchada, condones, botellas de alcohol, pastillas, pañuelos usados, sangre y otros desperdicios. Simbólicamente, a su lado aparecen dos maletas con cadenas, como metáfora del equipaje emocional que la artista llevaba a sus espaldas en esa época de su vida.

Pinceladas biográficas sobre Tracey Emin

 

Nace en Inglaterra en 1963. Estudió pintura en La Royal College of Art de Londres.

Sus primeras obras fueron pinturas. Casi todas, destruidas por ella misma.

Utiliza su tormentosa vida como inspiración ( abandono de su padre, penurias económicas durante su infancia, violación siendo adolescente, abortos, adicciones varias y vida sentimental inestable)

Todas sus obras se etiquetan como “autobiográficas” y se caracterizan por mostrar facetas de su intimidad, normalmente de manera brutal y sin tapujos, y bajo un mensaje desgarrador y a la vez, no autocompasivo.

Su prolifera carrera artística puede clasificarse dentro del onirismo artístico, el dadaismo , el expresionismo, el arte pop , el exhibicionismo y  el arte conceptual . 

El valor de “Mi Cama” de Tracey Emin

 

Empatizar con una idea, sentimientos, o una situación a través de la experiencia personal del artista.

¿Quién no  ha “querido cortarse las venas” alguna vez en la vida? ¿Quién no ha deseado quedarme encerrado en casa, haciendo exclusivamente lo necesario: comer, beber, orinar y defecar? ¿Quién no ha permanecido horas mirando el techo de su habitación, haciéndose mil preguntas y encontrando otras cientos de respuestas?

¿Quién no ha pasado por alguna de estas situaciones, ya sea por una ruptura amorosa, por la muerte de alguna persona cercana, por algún improvisto que nos descoloca, o simplemente,  porque un día nos levantamos con ganas de hacer balance de nuestra vida y sopesar todo lo hecho  y todo lo que no nos ha dado la real gana de hacer?

Pues he aquí el valor de “Mi Cama”. La puesta en escena de esas reflexiones, del desasosiego, de la incertidumbre, de los objetos que se vuelven, por unos instantes, los mejores compañeros durante el trance…

La recreación de esos rincones en los que, aparentemente reina el caos y sin embargo, se vuelven acogedores, tranquilizan y consuelan a los protagonista de cada una de las historias que pueden vivirse en una cama como esta.

Vídeos de Tracey Emin durante la instalación de “Mi Cama” en la Galeria Tate de Londres 

 

 

Seguimos ahora con “Los Lameculos” de David Černý (2003)

Los Lameculos de David Cerný

 

Dos esculturas de grandes dimensiones que representan dos cuerpos masculinos agachados. Tienen una escalera que llega hasta sus traseros donde el espectador puede introducir su cabeza.

Dentro de las estatuas se puede ver un vídeo del anterior presidente checo Václav Klaus y un artista checo,  Milan Knížák alimentado el un al otro, mientras suena de fondo la cancón de “We are the champions”.

Se encuentran en la Galería Futura de Praga. 

Significado de la obra Los Lameculos de David Cerný

 

En esta vida todos hemos tenido la sensación de estar poniendo el culo en alguna situación.  Las normas, las leyes y sobre todo lo estipulado por el poder y la economía, hace que muchas veces podamos sentirnos vapuleados y manejados. De ahí, la posición de las figuras… Nada más que decir…

La posibilidad de interactuar metiéndonos dentro representa a la figura del espectador voyeur, que observa lo peor de sus acciones sin tomar partido.

Y  por otro lado, el vídeo que se proyecta,  muestra como tanto la política, como las élites culturales se retroalimentan para que nada cambie.

Pinceladas biográficas sobre David Cerný

 

Nació en 1967 en la República Checa. En 1991 se hizo famoso tras pintar un tanque soviético, situado en la plaza de Smichov, que conmemoraba la liberación por parte del Ejército Rojo de la ciudad de Praga tras finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Esta actuación fue considerada un acto de vandalismo, por lo que  fue arrestado, a la vez que lo impulsó hacia el reconocimiento dentro de la esfera artística contemporánea internacional.

Desde entonces, y a pesar de que su obras siempre muestran una visión crítica de la sociedad y en especial de los políticos, ha expuesto por gran parte del mundo y más de una docena de sus esculturas se reparten por las calles de Praga.

Valor de la obra de la obra de David Cerný

 

El humano siempre ha sentido la necesidad de dejar constancia de su existencia en el mundo. Desde la prehistoria ya contamos con vestigios  que hacen referencia a ello. Y desde aquellos dibujos sencillos en las piedras,  han sido mil y una las maneras artísticas que los seres humanos hemos encontrado para satisfacer esa necesidad de testimoniar nuestra presencia en la tierra.

Reflejo inevitable de los autores y del contexto histórico que los rodea, el arte ha sido utilizado en numerosas ocasiones como herramienta de lucha, de crítica, de protesta, a veces de manera sutil y otras, sin pelos en la lengua…

Es cierto que desde los años 60-70 las manifestaciones artísticas con mensajes reivindicativo no han parado de crecer e incluso se han normalizado, sin embrago, la crítica dentro del mundo del arte,  siempre ha existido. Aquí os pongo tan sólo un ejemplo: el cuadro de Joaquín Sorolla “Trata de Blancas”, donde se solidarizaba con las prostitutas y con el que recibió numerosas críticas.

Trata de Blancas – Joaquín Sorolla (1985) 

 

 

Y es que dentro del abismo de tecnicismos, de categorías e incluso de elitismo que se ciñen al mundo del arte, también existe otro espacio, aún más difícil de definir, que es la parcela de libertad y de permisividad.

El arte disfraza, el arte convierte en ingenio lo desagradable, al arte alcanza a las élites y a las masas, el arte se siente, el arte aumenta el sonido de las palabras, el arte rompe con el urbanismo… El arte perdura, como mínimo, en el recuerdo, el arte entra en muchos sitios donde los humanos sólo pueden hacerlo bajo ciertas condiciones…

Por todo lo anteriormente dicho,el arte  se convierte es una gran arma para la lucha.

“La provocación es la razón amplificada de la existencia del arte. Lo que constituye arte y no mero diseño tiene que tener algo detrás. Tiene que tener un mensaje, sea lo que sea. Claro puede ser un mensaje estático. Pero tiene que ser un mensaje, no es una silla”. Con estas palabras describe el propio David Cerný su obra. Declaración de intenciones y premisa en todas sus creaciones, que describe a la perfección el mérito de sus Lameculos.

Vídeos de algunas de las obras de David Cerný 

 

 

Bueno, pues aquí vemos de nuevo dos nuevos valores que priman a la hora de valuar una obra de arte:

  • Conseguir trasmitir una idea, sentimiento, situación.., y que la forma  de representarla nos haga sentir empatía hacia el autor  y su historia.
  •  El arte como herramienta para criticar el sistema.

Pues bien, como hemos visto en la pasada entrada y en este post, siempre hay un motivos, muchas veces indescifrable, para que una obra de arte llegue a nuestros oídos.

Podemos verlo, o no, podemos estar de acuerdo o no, nos puede gustar o no….

Y partiendo de esto, ahora sí, juzgad por vosotros mismos…Juzgad, opinad, aplaudir o despotricar…

 

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